FLEXIBILIDAD CENTRO SCHELL
PILATES 2 CENTRO SCHELL

¿Pilates suelo o pilates máquina?
He aquí la cuestión. Aunque ambos métodos nos proporcionan unos beneficios similares y nos ayudan a fortalecer la musculatura, mejorar la postura y corregir los dolores de espalda, en SCHELL | Centro de Terapias Integrales nos decantamos por las máquinas.

¿Por qué?

Pues porque para una primera toma de contacto con el método pilates, es recomendable utilizar las máquinas, ya que éstas nos van a ayudar a realizar con mayor facilidad muchos de los ejercicios clásicos de pilates.

Las máquinas de pilates se concibieron para ayudar en la rehabilitación de lesiones, para después, ir introduciendo poco a poco un entrenamiento más intenso. En caso de sufrir una patología, lesión o necesitar rehabilitación, la máquina nos permite realizar un ejercicio menos exigente y adaptado a cada necesidad.

El sistema de muelles y los múltiples complementos que las componen hacen posible regular la intensidad para adaptarla a las necesidades y objetivos personales de cada uno. Tienen esa dualidad peculiar de asistir a los participantes principiantes en la ejecución de los ejercicios e intensificar el trabajo a posteriori. Así que, si por el contrario lo que queremos es entrenar duro, simplemente con aumentar la carga de muelles, nos retan exigiendo más fuerza y ángulos imposibles, abriendo un abanico de nuevos ejercicios que no serían posibles realizar de otra manera.

La versatilidad de estas máquinas y su adaptabilidad permiten realizar una mayor variedad de ejercicios, haciendo las clases motivantes y atractivas para los alumnos. Con tantos ejercicios donde escoger, podemos variar continuamente la rutina de entrenamiento. De esta forma, la intensidad de la actividad será mayor, ya que el cuerpo no tendrá la capacidad de adaptarse.

Además, con el pilates no solo trabajaremos el cuerpo, sino que también trabajamos la mente. Al igual que el yoga, presta mucha atención a la respiración además de trabajar la concentración; lo que va a favorecer la reducción del estrés.

 Al tratarse de grupos reducidos de hasta 4 personas, la atención del monitor/fisioterapeuta sobre los ejercicios es mayor que en una clase con más afluencia y los asistentes disfrutan de un asesoramiento más personalizado. También es posible hacer sesiones de entrenamiento personal individuales, en la que el paciente tendrá la atención exclusiva del terapeuta para poder expresar tanto sus objetivos a nivel de entrenamiento como sus dudas. Otra ventaja es que será el propio alumno el que marque el ritmo de la sesión y no se vea condicionado por la «presión» de estar con otras personas en las clases.