Esta es una especialidad más desconocida pero que en los últimos años está disfrutando de un gran auge, gracias principalmente al mundo deportivo. La biomecánica es una disciplina que se centra en la valoración musculo-esquelética del aparato locomotor inferior y que cuya finalidad es la búsqueda de patologías y/o deformidades que pueda presentar el cuerpo humano. Algunas de las cuales se podrán tratar o paliar con unos soportes plantares.

Dentro de este campo podemos diferenciar varias subespecialidades, cada una de ellas con una serie de patologías que aparecen de forma más frecuente en ellas.

1. PODOLOGÍA INFANTIL Y PEDIÁTRICA

Dentro de este campo podemos diferenciar varias subespecialidades, cada una de ellas con una serie de patologías que aparecen de forma más frecuente en ellas.

2. PODOLOGÍA DEPORTIVA

El dolor por excelencia en personas que han empezado a correr o a hacer deporte. Se produce por la inflamación de la fascia plantar, un tejido que tiene su origen en el  calcáneo (el hueso del talón) y que se ramifica hacia los dedos. El dolor aparece de forma habitual durante los primeros pasos de la mañana y poco a poco va desapareciendo hasta que a última hora del día vuelve a doler.

Una fascitis plantar crónica da lugar a un espolón calcáneo. Debido a la tracción sistemática que causa inflamación de la fascia plantar, el origen de la fascia va endureciéndose, formando una calcificación en la parte más baja del calcáneo que recibe el nombre de espolón calcáneo.

Se trata de una calcificación en la inserción del Tendón de Aquiles y se debe principalmente a una exigencia mecánica elevada. Afecta tanto a deportistas aficionados como profesionales y suele verse más comúnmente en personas que utilizan zapatillas con contrafuerte elevado y que tienden a ajustarse muy fuerte los cordones.

Los principales signos y síntomas de esta patología son dolor leve en la zona lateral del pie, sensación de que el pie “se me va” al caminar por terrenos irregulares e inflamación. Se debe principalmente a un esguince mal curado que genera posteriormente esguinces por repetición. Esto va a repercutir en la elasticidad del tibial anterior que, poco a poco, va degenerándose hasta no soportar determinadas fuerzas y movimientos.

Existen dos huesos muy pequeños y poco conocidos en el pie, con forma ovalada y que se encuentran bajo la articulación metatarsofalángica del primer dedo del pie. Estos huesos reciben el nombre de sesamoideos y su función es la de ayudar a la amortiguación absorbiendo presiones. Los sesamoideos se encuentran unidos entre ellos por un ligamento intersesamoideo firme y grueso. Además, están sujetos a la cabeza del primer metatarsiano y a la base de la falange proximal. Es muy común ver esta patología en atletas cuyo gesto deportivo implica un gran impacto (baloncesto, voleibol, salto…) y en bailarines de ballet. Al realizar estos impactos el periostio, tejido membranoso que recubre los huesos, de los sesamoideos se inflama y causa dolor.

3. PODOLOGÍA GERIÁTRICA

La más común en el grueso de la población. Se caracteriza por la caída del arco plantar al caminar. Las personas de edad avanzada que tienen una marcha en pronación son más susceptibles de realizar ortesis plantares que ayuden a la deambulación, ya que al perder reflejos y movilidad, muchas veces necesitan una ayuda extra.

La Diabetes Mellitus (DM) es una enfermedad conocida, sin embargo, sus consecuencias no tanto. La DM  afecta principalmente a tres órganos del cuerpo: los ojos, los riñones y los pies. Éstos últimos se pueden ver afectados por el componente neuropático de la Diabetes Mellitus, esto significa que con el paso del tiempo se puede perder sensibilidad en los pies y con ello aumentar el riesgo de padecer cualquier tipo de lesión y no darnos cuenta. Es muy importante que una persona que padece diabetes, del tipo que sea, acuda al podólogo al menos 4 veces al año, una de ellas para realizar un estudio de sensibilidad.

4. PODOLOGÍA EN EL ADULTO

Se trata de un atrapamiento del nervio digital plantar, que cursa con parestesias, adormecimiento de los dedos, inflamación y engrosamiento del nervio. De manera más habitual se encuentra en mujeres y en el espacio entre el tercer y cuarto dedo, pero en algunos casos (17%) puede ubicarse también entre el segundo y el tercero. Es una patología bastante frecuente y que puede solucionarse de diferentes maneras dependiendo del grado de afectación que tenga el nervio.

Esta patología se caracteriza por la alteración de un hueso, de forma habitual el segundo dedo del pie. Al ser en ocasiones el segundo dedo más largo que el primero, y debido a los microtraumatismos que nos genera el calzado durante la marcha, el hueso puede perder irrigación. Los síntomas son dolor en el segundo dedo, que se agudiza al caminar o hacer ejercicio y que puede llegar a limitar el apoyo del pie o la deambulación. Es importante realizar un buen diagnóstico clínico para no confundirlo con otras patologías de los dedos como el neuroma de Morton o el síndrome de predislocación.

Se caracteriza por la alteración de un hueso, de forma habitual el segundo dedo del pie. Al ser en ocasiones el segundo dedo más largo que el primero, y debido a los microtraumatismos que nos genera el calzado durante la marcha, el hueso puede perder irrigación. Los síntomas son dolor en el segundo dedo, que se agudiza al caminar o hacer ejercicio y que puede llegar a limitar el apoyo del pie o la deambulación.