La articulación témporo-mandibular actúa como una bisagra deslizante, que conecta la mandíbula con el hueso temporal, situado en la parte lateral del cráneo. Existe una articulación a cada lado de éste. Cuando funciona adecuadamente, nos permite abrir y cerrar la boca con facilidad, para poder hablar, masticar y bostezar.

Las personas con una disfunción témporo-mandibular, pueden tener problemas en la articulación y los músculos que la rodean causándoles:

  • Dolor local con posible irradiación hacia la cara, la mandíbula o el cuello.
  • Dolor o sensibilidad al tacto en la mandíbula.
  • Rigidez en los músculos mandibulares que se puede extender a la zona cervical.
  • Limitación en el movimiento o bloqueo de la articulación, lo que dificulta abrir o cerrar la boca.
  • Chasquidos dolorosos en los diferentes movimientos de la mandíbula.
  • Dificultad para masticar o dolor al masticar.
  • Dolor de cabeza.
  • Dolor intenso dentro del oído o a su alrededor.

Algunas personas con dolor en la mandíbula padecen de bruxismo, que es la tendencia a apretar o rechinar los dientes, aunque muchas personas habitualmente aprietan o rechinan los dientes y nunca desarrollan trastornos. En cualquier caso, el tratamiento osteopático de la ATM es muy eficaz, ya que consiste en reducir la tensión de la musculatura, tanto interna como externa, de la mandíbula y movilizar la articulación.

La causa exacta de los trastornos de la ATM de una persona suelen ser difíciles de determinar. El dolor puede deberse a una combinación de factores, como la genética, artritis o una lesión de la mandíbula.